domingo, 27 de mayo de 2007

I´m gonna be my owner

lunes, 21 de mayo de 2007

Is it the f... sun in me?

O sea que ya no me alucino en Street Fighter mientras camino por la Gran Vía. Tsssss. ¿Y ahora cómo voy a pasarme el tiempo que camino si aún no tengo un puto Ipod? Maldición, súbitamente todos mis prospectos Chun-Lis han desaparecido con los rayitos de sol. Me lanzan una dulce y perversa pastillita en el móvil. Ya no puedo ser salvajita desgreñada a tiempo completo porque me ha cambiado el humor. Ni mi lista killer session del Windows Media Player hace efecto. Disparo una bala, pongo cara de déjense de mariconadas, escucho Quelqu´un m´a dit, chupo un limón. Recuerdo a Stan vomitando por su amor a Wendy en South Park. Me causa gracia, LO ENTIENDO. Joeeeer.....

jueves, 17 de mayo de 2007

So hard

Hice algo con motivación literal y caí en el esfuerzo imposible. Por suerte, al otro lado del hilo no me dejaron ahondar en la experiencia porque ni siquiera le dieron chance. Bien. Me gusta que sea así aunque duela. Pero, más allá de todo ello, me obligo a revisarme y a escribir para sacar conclusiones: me cierro y me culpo. Me culpo porque en este momento en lugar de sentir la ligereza y tranquilidad que unos momentos maravillosos me dan, creo y me convenzo de que debería estar avocada a mi familia y a ser fuerte por y para ellos. Que todo lo demás no importa, aunque sea parte de mi vida. Siento que no sólo que debo mirar hacia adentro y hacia mis raíces, sino que debo estar en ellas. Volver, retornar. Y eso me impide seguir tirando el hilo que me ofrece la vida. No sé si sea precisamente una barrera autoimpuesta o qué. De todo esto solo saco que debo ser fuerte, tanto como un corazón de huracán.

martes, 15 de mayo de 2007

Vete de mí

Imposible sacártelos. Todas las historias de amor con sus momentos compartidos no sólo te dejan algo: están dentro de ti. Y en el momento menos pensado revuelves el edredón mañanero para tocarle la piel a tu pareja cuando, diablos, se te sale. Dices una frase, tienes un gesto, mueves el cuerpo. Podrían ser cinco, dos o medio año atrás y tu pareja podría ser aquél otro en el que en ese instante recuerdas al mismo tiempo que maldices por apropiarse de ti ahí, justo ahora. Inevitable ser nosotros con un poco de todos esos corazones pasados. ¿Seremos un corazón constantemente parchado?¿Una película infinita hasta encontrar el infinito satisfactorio en la compañía de otro? Yo ya no sé. O sí, si sé. Sé que me he quedado con ternuras y locuras, perversiones y elucubraciones. Me quedé con muchísima cautela, con fuertes pinzas y huidizos caparazones. He hecho parte de mi a la fuerza de algunas maravillosas personas con las que compartí una cama.

Y ahora. Y ahora. Y ahora llego a la edad en la que defiendo MI cama y mi ser. Selecciono lo que me llevo y lo que no con cuidado. Callo frecuentemente por el temor tartamudo de no dar-darme. Odio los agradecimientos con excesiva frecuencia. Adoro el silencio en la mirada.