lunes, 16 de abril de 2007

Sol sin silencio

Hoy por fin salió un poco de sol en Barcelona. Yo sigo condenada a esta silla y mi laptop, alternando el tiempo entre la actualización de datos para una web dedicada al video arte, un proyecto para la obra social de la Fundación La Caixa, Charlie Parker (es el sol, es el sol), mi estómago maldito (nunca más alioli colesterólico a menos que esté por irme del todo de esta ciudad), la bio novelada de Jorge Semprún, un bowl con pipas y mis ojos desorbitados que cada tanto voltean a ver la luz por la terraza.

Es un lindo día. Entonces no entiendo qué hace la excavadora en la esquina de mi casa. No comprendo por qué estos españoles siguen gritando y los escucho desde el suelo hasta la quinta planta. ¿Adán y Eva habrán sido mudos? Decreto que hoy el Paraíso es el silencio. Sol y silencio.

Gente risueña y flotante en vez de fumadores empedernidos, sudosos de humedad mediterránea. Deseo transportarme directamente a la playa para encontrarla vacía. ¿Acaso no es un instante de felicidad enmudecer sin roches frente a tu pareja?

Silencio.

Qué bonito es decir: "Amor, cállate" mientras visualizamos un bozal sobre los labios que besamos en la mañana. También es bonito decirlo antes de que aquél "amor" empiece a hablar. Comunicación telepática perfecta. Dos pequeñas palabras y ya está. Lástima que no pueda amar a todos los paletas de mi barrio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sí, el silencio es el paraíso (a veces)- Otra vicuñita.